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La trituración del concreto armado y la separación magnética —etapas clave de su procesamiento que permiten obtener gravilla reciclada y varillas de acero, y que reducen los residuos— se están automatizando y se convertirán en la base de la economía circular del sector de la construcción.
La trituración del hormigón armado y la separación magnética son etapas clave en el procesamiento de los residuos de construcción; funcionan como un dúo bien coordinado, transformando el hormigón armado usado en valiosos recursos secundarios, resolviendo el problema de la eliminación de residuos y ahorrando materiales naturales.
La trituración del hormigón armado es el primer paso del proceso de reciclaje; las trituradoras especiales desmenuzan con precisión los bloques monolíticos, separando la matriz de concreto de la armadura de acero, mientras que los parámetros ajustables de la trituración permiten obtener fracciones del tamaño óptimo para la separación posterior, sin dañar los componentes útiles.
La separación magnética se basa en la diferencia de las propiedades magnéticas de los componentes del concreto armado: la armadura de acero es atraída por imanes permanentes o electromagnéticos potentes, mientras que la grava de concreto no magnética pasa libremente, esta tecnología se caracteriza por su alta eficiencia, ya que extrae más del 95% de inclusiones metálicas de la masa triturada.
La combinación de la trituración y la separación magnética permite obtener dos productos distintos de alta calidad: grava reciclada limpia para la construcción de carreteras y mezclas de concreto, así como varillas de acero para refundición, lo que reduce el volumen de residuos destinados a los vertederos en más de 80% y disminuye el impacto ambiental.
En los complejos modernos, estos procesos se automatizan y se implementan sistemas de control del tamaño de las fracciones y de la intensidad del campo magnético, lo que aumenta la precisión de la separación y reduce el consumo de energía; en el futuro, este conjunto de tecnologías se convertirá en la base de la economía circular en el sector de la construcción, cerrando por completo el ciclo de reciclaje de los desechos de concreto armado.