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El ajuste de la composición granulométrica de la base vial permite seleccionar la proporción óptima de fracciones, elimina los errores de las mezclas estándar, incorpora métodos y controles precisos, y duplica la capacidad de carga y la vida útil de la carretera, reduciendo así los gastos de reparación.
La base de la carretera no es simplemente una capa de grava y arena, sino el soporte vital de toda la vía; el ajuste de la composición granulométrica le permite adaptarse a las cargas, a las precipitaciones y a los cambios de temperatura, lo que evita hundimientos y grietas, y prolonga la vida útil de la carretera varias veces.
La composición granulométrica de la base de la carretera es la proporción de partículas de diferentes fracciones, desde la grava gruesa hasta la arena fina; su ajuste implica seleccionar la proporción óptima, en la que los elementos grandes forman una estructura rígida, mientras que los más pequeños llenan los huecos entre ellos, sin dejar espacio libre para la contracción.
En la construcción típica, a menudo se utilizan mezclas prefabricadas sin tomar en cuenta las condiciones específicas de uso, lo que provoca, o bien un exceso de fracciones finas —que convierten la base en una capa fluida bajo carga—, o bien una falta de partículas finas —que dejan huecos en los que, con el tiempo, se filtra la humedad, la cual destruye la estructura al congelarse.
La tecnología moderna incluye el tamizado previo de los materiales de partida en 8 a 10 fracciones, la simulación de laboratorio de las cargas para una ruta específica y la adición dosificada de las partículas que faltan directamente en el lugar de la colocación, lo que permite obtener una composición granulométrica personalizada con una desviación de no más de 2% en cada fracción.
Después de la mezcla, se realiza un análisis rápido de muestras tomadas de diferentes secciones de la capa que se está colocando, así como una prueba de densidad mediante el método del anillo, para asegurarse de que la estructura obtenida cumpla con los parámetros de cálculo; cualquier desviación se corrige de inmediato con la adición de las fracciones necesarias.
Un ajuste correctamente realizado de la composición granulométrica aumenta la capacidad portante del cimiento en un 30–40%, reduce los gastos de mantenimiento corriente durante los primeros 5 años de operación en casi un 60%, y la vida útil total de la carretera aumenta de 7 a 10 años a 15 a 20 años sin necesidad de intervenciones de gran envergadura.