¡No se vayan!

Aún no has recibido tu cotización gratuita ni el precio exacto.
Déjanos tus datos de contacto y nuestros ingenieros prepararán una solución personalizada para tu proyecto.

Caliza húmeda y arcilla: cómo evitar que se obstruya

La piedra caliza húmeda y la arcilla obstruyen los sistemas de drenaje. Para evitarlo, sécalos antes de instalarlos, utiliza capas separadoras y enjuaga el sistema con regularidad.

La piedra caliza húmeda y la arcilla suelen ser las causantes de la obstrucción de los sistemas de drenaje, las tuberías y los canales de construcción, su textura pegajosa hace que las partículas se adhieran entre sí y formen tapones densos; sin embargo, con la ayuda de técnicas sencillas y probadas, es posible prevenir por completo este tipo de problemas sin un esfuerzo excesivo ni gastos de reparación.

Pretratamiento de los materiales antes de la instalación

La piedra caliza y la arcilla, que por sí mismas son materiales delicados, no toleran el exceso de humedad cuando se introducen en el sistema; por lo tanto, antes de colocarlas, conviene secarlas al aire libre hasta que adquieran la consistencia de migas sueltas, esto eliminará el exceso de líquido, que actúa como pegamento para las partículas, y evitará que se aglomeren en grumos compactos; basta con dejarlas al sol durante 2 o 3 días, revolviéndolas periódicamente para que se sequen de manera uniforme, además, conviene descartar de inmediato los fragmentos demasiado grandes, que por sí mismos pueden provocar obstrucciones incluso sin humedad adicional.

El uso de capas separadoras

Las partículas húmedas de piedra caliza y arcilla son como invitados no deseados que intentan adherirse a cualquier superficie, por lo que entre ellas y las paredes de las tuberías o canales conviene colocar una capa de grava de fracción media o de geotextil; estos materiales actúan como una barrera neutral que impide que las partículas pegajosas se adhieran a las paredes y se acumulen en un solo lugar, el geotextil permite el paso del exceso de humedad, pero retiene los grumos grandes de arcilla y piedra caliza, mientras que la grava crea un espacio libre para el flujo del agua, evitando los estancamientos que solo agravan la obstrucción.

Lavado preventivo periódico

Incluso con un tratamiento previo adecuado, las partículas de piedra caliza y arcilla, como viajeros curiosos, intentan colarse poco a poco en las secciones más estrechas del sistema, por lo que cada 2 o 3 meses conviene enjuagar el sistema con agua fría a presión sin agregar reactivos químicos; el fuerte chorro elimina las pequeñas acumulaciones que aún no han llegado a formar un tapón denso, sin dañar las paredes de las tuberías, este procedimiento tan sencillo no toma más de 15 minutos, pero prolonga varias veces la vida útil de la sistema sin interrupciones, evitando la necesidad de reparaciones complejas para eliminar los bloqueos ya formados.

Comparte tu amor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *