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La trituradora de mandíbulas móvil requiere un mantenimiento regular para prevenir fallas y prolongar su vida útil: hay que vigilar el estado de las placas de mandíbula, limpiar la carcasa, revisar la lubricación, las fijaciones de los componentes, el sistema hidráulico y el sistema eléctrico. El diagnóstico programado debe realizarse cada 100–150 horas (80 horas en caso de trabajo intensivo); el diagnóstico no programado, cuando se presenten ruidos, vibraciones o una disminución en el rendimiento.
La trituradora de mandíbulas móvil, como herramienta de trabajo, requiere un mantenimiento regular y un diagnóstico oportuno para evitar fallas repentinas y prolongar su vida útil; basta con seguir unas sencillas reglas de mantenimiento y realizar las revisiones según el calendario establecido.
En primer lugar, es importante vigilar el estado de las placas de mandíbula, ya que son el principal elemento de trabajo y su desgaste influye directamente en la calidad de la trituración; además, hay que limpiar regularmente la carcasa para eliminar los restos de material y verificar el nivel de lubricación de todos los componentes móviles para evitar la fricción y el sobrecalentamiento de las piezas.
Se recomienda realizar un diagnóstico de rutina cada 100 a 150 horas de funcionamiento; en caso de uso intensivo en instalaciones de gran tamaño, este intervalo se reduce a 80 horas. Se debe realizar una revisión de emergencia si se perciben ruidos extraños, vibraciones o si disminuye el rendimiento del equipo.
Es necesario revisar regularmente las fijaciones de todos los componentes y uniones, ya que la vibración durante el funcionamiento afloja gradualmente los pernos y las tuercas; además, conviene supervisar el estado del sistema hidráulico y de los componentes eléctricos para evitar el riesgo de situaciones de emergencia durante el funcionamiento de la trituradora.