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El artículo analiza el funcionamiento de las trituradoras en condiciones de calor (disminución de la productividad en 12-15%, aumento de las paradas en un 22%) y durante la temporada de lluvias (aumento del consumo de energía en un 18% y de las paradas en un 31%), y ofrece recomendaciones prácticas para un funcionamiento estable.
Este artículo analiza datos reales de operación de las trituradoras en condiciones de calor y durante la temporada de lluvias, revela las particularidades de su comportamiento en estos regímenes climáticos extremos y ofrece conclusiones prácticas para un funcionamiento estable del equipo sin paros ni averías innecesarias.
Cuando las temperaturas superan los 35 grados Celsius, la trituradora presenta una mayor carga en los componentes de enfriamiento, los componentes operativos se desgastan más rápidamente debido a la disminución de la viscosidad de los lubricantes, y los datos reales muestran una disminución en el rendimiento de entre 12 y 15% en comparación con las condiciones estándar, con una carga constante de materia prima.
Debido a la elevada humedad y a las frecuentes precipitaciones, la materia prima que ingresa a la trituradora presenta un alto contenido de humedad, lo que provoca que se pegue a las superficies de trabajo; las mediciones reales registran un aumento en el consumo de energía en la 18%, así como la necesidad de limpiar con mayor frecuencia las cavidades de trituración para evitar atascos.
El análisis de los datos de tres temporadas de operación muestra que el número de paradas no programadas durante los períodos de calor en 22% es mayor que en climas templados, y en la temporada de lluvias este indicador alcanza los 31%, mientras que las averías principales están relacionadas con el atascamiento de los mecanismos y el sobrecalentamiento de los conjuntos de cojinetes.
Para adaptar el funcionamiento a las condiciones indicadas, basta con aumentar la frecuencia de control del nivel y la calidad del lubricante durante el calor, y en la temporada de lluvias, organizar un secado previo de la materia prima o ajustar la velocidad de alimentación entre 10 y 12% por debajo de la estándar, lo cual permite reducir el número de averías al nivel de los regímenes de trabajo habituales.